Actividad realizada en clase y para repasar para la Prueba Semestral: escuchamos las voces desde el pasado colonial
Actividad: "Voces desde el pasado colonial"
Lee el relato de personas que pudieron haber vivido en la Hispanoamérica colonial. Analiza y registra en el cuaderno:
Qué personas se mencionan en el relato.
Su origen/etnia (español peninsular, criollo, indígena, afroamericano o mestizo).
Su lugar en la sociedad (privilegiado o no privilegiado; libre, o esclavo).
Su género (hombre o mujer).
Su ocupación o condición de vida actual.
Ponle un título creativo al relato.
Caso 1: "He nacido en Sevilla y acabo de llegar al puerto tras un largo viaje autorizado por la Casa de Contratación. Mañana mismo tomaré posesión de mi nuevo cargo en la Real Audiencia, un puesto de alta importancia en el gobierno local que el Rey me ha confiado directamente. Sé que mis hijos nacidos en esta nueva tierra tendrán riquezas, aunque jamás podrán aspirar al cargo que ocuparé."
Caso 2: "Cada tarde me siento en el suelo de mi choza a tejer las mantas y modelar las vasijas de cerámica que mi pueblo intercambia. Sin embargo, la semana pasada el Corregidor me obligó a comprarle unas tijeras de hierro a un precio absurdamente alto. No tengo cómo pagarlo; ahora mi esposo y yo estamos atrapados en una deuda eterna y nos vemos obligados a trabajar en sus tierras sin recibir un solo pago hasta pagarla."
Caso 3: "Me trajeron a la fuerza en un barco terrible donde muchos de los míos murieron de hambre y falta de higiene. Tras pasar semanas encerrada en una ruidosa barraca del puerto, un hombre me compró en la feria para trabajar en los quehaceres de su enorme casa. Aunque mi vida es dura, debo soportar el maltrato y el abuso del patrón, otros que han viajado en las mismas condiciones que yo, trabajan sin descanso en las plantaciones y expuestos a los castigos si no cumplen."
Caso 4: "Mi padre llegó desde España hace décadas y logró convertirse en un gran propietario de tierras gracias a la fundación de esta ciudad. Yo heredé sus estancias y sus negocios comerciales, acumulando una gran fortuna. Sin embargo, la frustración me persigue: a pesar de ser un hombre adinerado, los altos cargos de la Iglesia y del gobierno me están prohibidos a mi y a mis hijos simplemente porque mis ojos vieron la luz por primera vez aquí en América y no en Europa."
Caso 5: "Nuestros abuelos solían vivir en las selvas inaccesibles tras huir de los maltratos de los conquistadores. Pero hace años, unos religiosos jesuitas llegaron y nos propusieron organizarnos en este nuevo pueblo. Aquí, junto a la comunidad trabajamos la tierra bajo la protección de los sacerdotes. Nuestros hijos aprenden música y religión, y los hombres participan en las decisiones del pueblo. Nosotras hacemos tejidos y cestos que usamos e intercambiamos con otros pueblos. Los sacerdotes aprendieron nuestra lengua guaraní y nos enseñaron a cantarle a su Dios."
Caso 6: "Camino por los pasillos de la gran casa de la hacienda de mi esposo asegurándome de que todo esté en orden. Visto costosas telas y usamos lujosa vajilla en nuestra casa. Sé muy bien cuál es mi lugar. Yo no puedo tomar decisiones políticas en el Cabildo, ni poseer las minas, ni comerciar. Es mi marido quien tiene el poder legítimo para protegerme a mí, a mi familia y a todas nuestras posesiones y sirvientes."
Caso 7: "Trabajo en los talleres artesanales de la ciudad arreglando carretas y calzados. Mi madre era una nativa de los pueblos originarios y mi padre fue un marinero andaluz que llegó en una de las tantas expediciones donde casi no venían mujeres europeas. Aunque hablo español y no tengo un tutor legal, la gente del patriciado me mira con desprecio y sufro a misma discriminación que los que no tienen nada de sangre española."
Caso 8: "El jefe de la expedición española nos repartió a mí y a toda mi familia a un español particular para que trabajáramos en sus campos. El Rey le ordenó a este hombre que debía protegernos y enseñarnos el cristianismo. Sin embargo, la realidad es terrible: nos hace trabajar de sol a sol sin descanso y el supuesto cuidado se ha convertido en una explotación insoportable que nos está consumiendo."
Caso 9: "Trabajo desde el amanecer en los cañaverales y en las caballerizas de una gran propiedad de tierras. Mi madre es fue traída de un sitio muy lejano en barco, y el dueño de toda esta estancia —un poderoso comerciante español— es también mi padre biológico. Sin embargo, para él no soy un hijo, sino una propiedad más: no tengo su apellido, no tengo relación alguna con él y sufro la misma discriminación y duros castigos que el resto de las personas con las que convivo en los barracones. Aunque por mis venas corra sangre europea, sigo encerrado en el barracón."
Caso 10: "Mi madre era una mujer nativa y mi padre un importante propietario de tierras español. Aunque la sociedad suele discriminar a los de mi origen, mi padre decidió protegerme de una manera especial: me bautizó bajo la Iglesia católica figurando como mi 'padrino'. Gracias a eso, hoy tengo una posición de confianza en su hacienda. No soy un peón más; mi ocupación es supervisar el trabajo de las familias indígenas que tenemos bajo el sistema de encomienda, asegurándome de que cumplan con sus jornadas agrícolas. Sé que nunca seré parte del patriciado, pero siempre estaré del lado de mi padrino."
Caso 11: "Durante la mayor parte de mi vida me consideraron una mercancía; me transportaron de joven en condiciones lamentables desde África y me vendieron en una feria del puerto. Serví a Don López y Braceras, un comerciante para quien trabajé. Y tras largos años de trabajar en el taller confeccionando calzado para que él vendiera a personas importantes de la ciudad, aprendí el oficio de zapatero, y fui ahorrando dinero con el que cada tanto me premiaba el amo. Ayer cumplí mi mayor logro: pagué el precio completo de mi libertad. Hoy camino por la plaza mayor como un hombre viejo, no sé bien si podré mantenerme, pero finalmente libre."
Caso 12: “Tengo diecisiete años y pertenezco a una de las familias más respetadas del patriciado local. Mi destino ya está escrito por mi padre: casarme con Juan Antonio, un comerciante peninsular elegido por él para asegurar el estatus familiar. Todo cambió cuando me enamoré de uno de los jóvenes que papá compró en una subasta en la plaza, y trabaja en nuestras caballerizas. Quedé embarazada de él y el mundo se me vino abajo. Al enterarse mi padre desató su furia, pensando que era del joven Juan Antonio. Para salvar la 'honra' de la familia, aceleraron el matrimonio. Cuando estaba pronta a dar a luz me recluyeron en una habitación apartada y, al ver a mi hijo, me lo arrebataron para entregarlo lejos de aquí. Mis ruegos no valieron nada. Como mujer, solo me queda callar, obedecer y aceptar mi destino.”